La palabra cultura proviene de la
palabra latina “colere”, significando habitar un lugar (colono), cultivar
(agricultura, piscicultura, acuicultura), honrar con adoración (culto). Así, se habla de cultura como cultivo o
perfeccionamiento de la naturaleza y como perfeccionamiento o proyección
personal que puede dar lugar a obras de arte, conocimientos, artefactos o
tecnología, rituales. En este último sentido, “el hombre se realiza en una
cultura, y, en esa medida, cada cultura constituye una representación de la
humanidad” (González, A.M., Ficción e identidad, Rialp, Madrid, 2009, p. 12)
En cualquiera de sus formas, la cultura implica cuidado, protección,
respeto por la naturaleza y el ser personal; resguardo de las jerarquías; orden
y no caos; identidad. No podemos
cultivar lo que no conocemos; pues podríamos confundir nutriente con tóxico.
¿Podríamos asegurar que hoy vivimos en un
mundo que impulsa la cultura? ¿La nueva
tecnología que es cada vez más admirada, llegando a ser por muchos idolatrada,
ha sido puesta al servicio de la cultura?
Ficción e identidad
Asistimos
a una contraposición entre el mundo real y el mundo virtual; donde lo virtual
aparece como una reproducción perfecta del mundo sensible, de la simulación, de
la apariencia; de lo que es sólo imagen sin sustento real. Se confunden los yoes reales y los yoes virtuales:
“el mundo virtual no ha hecho más que crecer, en algunos casos buscando
conexiones con el mundo real, y en otras más bien como sustitutivo suyo” (Ibíd.
p. 14) Ejemplo: los equívocos de facebook o de second life.
La
pérdida de la identidad confundida con el personaje, la ficción “ya no se sabe
qué representa a qué: si la ficción a la realidad o la realidad a la
ficción...” (Ibíd. 15) La moda aparece
como un medio al que recurren diversos personajes; porque “la moda
contemporánea se presenta a sí misma como vendiendo identidad, tal vez porque
percibe hasta qué punto hay una demanda social de ese intangible “producto””
(Ibíd. 16)
El consumismo que no se restringe a un
afán de comprar, sino que identifica el sentido de vida, los anhelos, con lo
comprable. Quien se apropia de un
producto de marca, pasa a tener el equivalente a los antiguos linajes. El consumismo implica una forma de hacer,
representaciones e identificaciones: comprar o adquirir ostentando, gastar
(despilfarro y/o suntuosidad como hábito y no en forma extraordinaria),
consumir de tal modo crear elites sociales según edades, género, ideologías,
tribus urbanas. La identidad se compra
en los almacenes, boutiques. Se simula,
se representa; es la moda de las reproducciones de la obra de arte.
LA MODA: Moda, del latín modus, modo o medida. La moda dice relación con tendencias que se adoptan
en forma masiva, para sentirse perteneciendo a ciertos grupos de ideas, formas
de vida, épocas, edades, niveles sociales, etc.
¿Quiénes y
con qué intención dictan estas modas?
¿Qué es lo
que caracteriza a la moda actual?
¿Quiénes son
más propensos -y hasta qué punto- a caer bajo el dictamen de las modas?
¿Moda y
apariencia o moda y presencia? ¿Mostrarse o expresarse?
¿Moda,
estilo, identidad?
¿La
ambigüedad como moda?
Cf.
"Persona y moda" de María del Pilar Ríos en Humanitas Nº 32
http://humanitas.cl/html/biblioteca/articulos/d0446.html
La
televisión. Los nuevos géneros de la
neotelevisión. Mónica Gómez M.
http://revistas.ucm.es/inf/15788393/articulos/ARAB0606130002A.PDF
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